El Banco de México mantuvo la tasa de interés de referencia en 9.5% en su primera decisión de política monetaria de 2026, contrariando expectativas de mercado que anticipaban un recorte de 25 puntos base. La decisión, tomada por votación dividida 3-2, refleja tensiones internas sobre la estrategia de normalización monetaria.
Argumentos de la mayoría
Los tres miembros que votaron por mantener la tasa argumentaron que la inflación subyacente de servicios permanece elevada en 4.8%, significativamente por encima del objetivo de 3% ± 1%. El componente de servicios ha mostrado resistencia a la baja, impulsado por aumentos salariales superiores a la productividad y demanda interna robusta.
El comunicado de la Junta señala que "los riesgos inflacionarios permanecen sesgados al alza", citando presiones de costos en servicios de educación, salud y vivienda. La inflación general, aunque descendente desde el pico de 2024, se ubica en 4.2%, por encima del rango objetivo.
La mayoría también consideró el contexto internacional, donde la Reserva Federal de Estados Unidos ha señalado cautela sobre recortes adicionales ante resilencia del mercado laboral estadounidense. El diferencial de tasas México-EUA se encuentra en mínimos históricos de 4 puntos porcentuales.
Votos disidentes
Los dos subgobernadores que votaron por recortar 25 puntos base argumentaron que la política monetaria actual es excesivamente restrictiva dado el comportamiento de la inflación general y el anclaje de expectativas. Señalaron que mantener tasas elevadas por tiempo prolongado genera costos económicos desproporcionados.
En sus votos razonados, los disidentes apuntaron que el crédito al sector privado muestra desaceleración significativa, con crecimiento real negativo en crédito al consumo durante cuatro meses consecutivos. La inversión fija bruta ha perdido dinamismo, y sectores como construcción y comercio reportan contracción.
Reacción de mercados
El peso mexicano se fortaleció 0.8% tras el anuncio, ubicándose en 16.72 por dólar. Los bonos gubernamentales de largo plazo experimentaron ganancias moderadas, con la tasa del bono M a 10 años descendiendo 8 puntos base a 9.15%. La curva de rendimientos se aplanó, reflejando expectativas de política restrictiva prolongada.
Analistas ajustaron sus pronósticos de recortes para 2026. El consenso ahora anticipa reducciones acumuladas de 150 puntos base durante el año, iniciando en marzo, frente a los 200 puntos base proyectados antes de la decisión. La tasa terminal proyectada para diciembre 2026 se ubica en 8.0%.
Contexto macroeconómico
La economía mexicana muestra señales mixtas. El PIB creció 2.1% en 2025, impulsado por inversión vinculada al nearshoring y consumo privado financiado por remesas récord. Sin embargo, la desaceleración del segundo semestre fue notable, con crecimiento trimestral de apenas 0.4% en el cuarto trimestre.
El mercado laboral permanece sólido con desempleo de 2.6%, mínimo histórico. No obstante, la creación de empleo formal se ha desacelerado, y el subempleo ha aumentado. Los salarios reales crecen 4.2% anual, tasa considerada por Banxico como inconsistente con el objetivo inflacionario en ausencia de ganancias equivalentes de productividad.
Perspectivas de política monetaria
La guía prospectiva de Banxico indica que la postura restrictiva se mantendrá "el tiempo necesario" para asegurar convergencia inflacionaria. El banco central revisó al alza su pronóstico de inflación para 2026, de 3.5% a 3.8%, sugiriendo trayectoria de normalización más gradual.
La próxima decisión de política monetaria se anunciará el 27 de marzo, con expectativas de mercado divididas entre mantener y recortar. El dato de inflación de primera quincena de febrero será determinante, particularmente el comportamiento de precios de servicios.
