El nearshoring, entendido como la relocalización de cadenas de suministro desde destinos lejanos (principalmente Asia) hacia países más cercanos a los mercados de consumo, se ha consolidado como uno de los principales motores de transformación económica de México en los últimos años. Este reporte especial presenta un análisis integral del fenómeno, sus dimensiones, beneficiarios y desafíos, con base en datos oficiales, estudios especializados y entrevistas con actores clave del sector.
La confluencia de factores globales (tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, disrupciones en cadenas de suministro durante la pandemia, costos crecientes de manufactura en Asia) y ventajas competitivas de México (cercanía geográfica, tratados comerciales, costos laborales competitivos, base manufacturera existente) ha posicionado al país como destino preferente para empresas que buscan diversificar sus operaciones y reducir riesgos logísticos.
Dimensión de la inversión extranjera directa
Según datos de la Secretaría de Economía, México captó $36,000 millones de dólares en inversión extranjera directa (IED) durante 2025, de los cuales aproximadamente el 65% ($23,400 millones) correspondió a proyectos directamente vinculados con estrategias de nearshoring. Esta cifra representa un incremento del 28% respecto a 2024 y el nivel más alto registrado en la historia del país.
Los sectores con mayor captación de inversión fueron manufactura automotriz y autopartes ($8,200 millones), electrónica y semiconductores ($5,600 millones), dispositivos médicos ($2,800 millones), aeroespacial ($1,900 millones) y bienes de consumo ($1,400 millones). El resto se distribuyó entre logística, energía, agroindustria y servicios de tecnología.
Los países de origen de la inversión reflejan la diversificación del nearshoring más allá de empresas estadounidenses. Estados Unidos sigue liderando (58% del total), pero Japón (12%), Corea del Sur (8%), Alemania (7%) y China (5%) han incrementado significativamente su presencia. Empresas chinas, paradójicamente, están entre las que más activamente relocalizan producción a México para mantener acceso al mercado norteamericano.
Generación de empleo y transformación laboral
Los proyectos de nearshoring han generado aproximadamente 485,000 empleos directos durante el bienio 2024-2025, según estimaciones de la Confederación de Cámaras Industriales (CONCAMIN). A estos se suman empleos indirectos en proveeduría, logística, servicios y comercio que multiplican el impacto por un factor estimado de 2.5, resultando en más de 1.2 millones de empleos totales vinculados al fenómeno.
El perfil de los empleos creados presenta características favorables: salarios promedio 35% superiores al promedio manufacturero nacional, alta proporción de empleo formal con prestaciones completas, y demanda de habilidades técnicas que incentiva la capacitación. Sin embargo, también se observan tensiones en mercados laborales locales, con reportes de escasez de trabajadores calificados en las regiones de mayor concentración.
La demanda de talento especializado ha impulsado iniciativas de formación técnica y profesional. Empresas, gobiernos estatales e instituciones educativas han establecido programas de capacitación acelerada en áreas como manufactura avanzada, automatización, control de calidad y logística. No obstante, el déficit de técnicos e ingenieros sigue siendo una limitante para la absorción de inversiones adicionales.
Distribución geográfica y desarrollo regional
La concentración geográfica del nearshoring es marcada: los estados del norte y el Bajío captan más del 80% de la inversión. Nuevo León lidera en monto absoluto ($7,200 millones en 2025), seguido de Jalisco ($4,800 millones), Chihuahua ($3,600 millones), Coahuila ($2,900 millones) y Guanajuato ($2,700 millones). Estos cinco estados concentran el 59% de la IED total del país.
La dinámica del nearshoring está transformando ciudades medianas que históricamente no figuraban en el mapa manufacturero. Localidades como Saltillo, San Luis Potosí, Aguascalientes y Querétaro experimentan tasas de crecimiento económico y poblacional muy superiores al promedio nacional, con los consiguientes desafíos en infraestructura urbana, vivienda y servicios públicos.
El sur-sureste del país ha quedado marginado del boom de nearshoring, salvo proyectos específicos en Yucatán y Tabasco. La distancia a la frontera norte, las limitaciones de infraestructura de transporte y la menor densidad de proveeduría especializada explican esta exclusión. Las autoridades han anunciado incentivos fiscales y proyectos de infraestructura para atraer inversión a estas regiones, pero los resultados hasta ahora son modestos.
Impacto en comercio exterior
El nearshoring ha impulsado el comercio exterior mexicano a niveles récord. Las exportaciones totales alcanzaron $563,000 millones de dólares en 2025, consolidando a México como el principal socio comercial de Estados Unidos por segundo año consecutivo, desplazando a China de esa posición. Las exportaciones manufactureras representan el 89% del total, con predominio de automóviles, autopartes, electrónica y maquinaria.
El contenido nacional de las exportaciones manufactureras, un indicador clave de la integración de cadenas de valor locales, ha mostrado mejoras graduales pero insuficientes. Se estima que el 38% del valor de las exportaciones manufactureras corresponde a insumos y componentes producidos en México, mientras que el 62% son importaciones que se ensamblan o transforman para reexportación. Incrementar este contenido nacional es un objetivo estratégico de política industrial.
La balanza comercial global de México registra un superávit moderado, pero el análisis por socios revela patrones diferenciados. México mantiene superávit significativo con Estados Unidos ($168,000 millones), pero déficit con China ($112,000 millones), la Unión Europea ($28,000 millones) y otras regiones. La dependencia de importaciones asiáticas para componentes críticos sigue siendo una vulnerabilidad de las cadenas de valor.
Infraestructura y cuellos de botella
El crecimiento acelerado de la actividad industrial ha evidenciado limitaciones de infraestructura que, de no atenderse, podrían frenar el aprovechamiento del nearshoring. La disponibilidad de parques industriales con servicios completos se ha convertido en una restricción: la tasa de ocupación promedio en las principales zonas industriales supera el 95%, y los desarrolladores no logran construir nuevo inventario al ritmo de la demanda.
La infraestructura de transporte presenta cuellos de botella en cruces fronterizos, puertos y corredores carreteros. Los tiempos de cruce en garitas como Laredo, El Paso y Nogales se han incrementado significativamente, generando costos adicionales y afectando la competitividad de las cadenas de suministro justo a tiempo. La modernización de aduanas y la construcción de cruces adicionales son prioridades identificadas pero de lenta implementación.
El suministro de energía eléctrica y gas natural representa otra preocupación creciente. Varias zonas industriales han reportado dificultades para obtener conexiones eléctricas de alta capacidad, y los precios de la energía en México son superiores a los de Estados Unidos, afectando la competitividad de industrias intensivas en energía. Las inversiones en infraestructura energética no han seguido el ritmo del crecimiento industrial.
Riesgos y sostenibilidad del fenómeno
El nearshoring enfrenta riesgos que podrían afectar su sostenibilidad a mediano plazo. El principal es la dependencia de las políticas comerciales de Estados Unidos: la imposición de aranceles o modificaciones adversas al T-MEC podrían erosionar las ventajas competitivas de México. Las amenazas arancelarias recurrentes generan incertidumbre que afecta decisiones de inversión de largo plazo.
La competencia de otros destinos también es un factor a considerar. Países como Vietnam, India e Indonesia están implementando estrategias agresivas para atraer relocalización industrial, ofreciendo incentivos fiscales, mano de obra abundante y mejoras en infraestructura. México debe mantener y mejorar su propuesta de valor para no perder terreno frente a competidores.
Internamente, la seguridad pública, la corrupción, la certeza jurídica y la calidad de las instituciones son factores que inciden en las decisiones de localización. Encuestas a inversionistas extranjeros revelan que estos temas figuran entre sus principales preocupaciones, aunque hasta ahora no han impedido el flujo de inversión. Un deterioro significativo en cualquiera de estas dimensiones podría revertir la tendencia.
Recomendaciones de política pública
Para maximizar los beneficios del nearshoring y mitigar sus riesgos, diversos análisis proponen acciones de política pública en varios frentes. En materia de formación de capital humano, se recomienda expandir significativamente la capacidad de instituciones de educación técnica y tecnológica, establecer programas de capacitación en competencias específicas demandadas por la industria, y facilitar la movilidad laboral entre regiones.
En infraestructura, las prioridades incluyen acelerar la construcción de cruces fronterizos adicionales, modernizar la red ferroviaria de carga, expandir la capacidad portuaria en ambas costas, y garantizar el suministro energético a precios competitivos. Estas inversiones requieren recursos significativos y coordinación entre niveles de gobierno y sector privado.
En política industrial, se sugiere implementar programas de desarrollo de proveedores que incrementen el contenido nacional de las exportaciones, atraer inversión en eslabones de mayor valor agregado (diseño, ingeniería, servicios técnicos), y diversificar geográficamente la captación de proyectos hacia el sur-sureste del país. La política fiscal y de incentivos debe calibrarse para atraer inversión de calidad sin generar distorsiones o competencia desleal entre estados.
