El Informe del Estado del Medio Ambiente 2025, elaborado por SEMARNAT con insumos de instituciones académicas y organizaciones ambientales, documenta un panorama preocupante de deterioro ecológico. La deforestación, contaminación hídrica, crisis de residuos y pérdida de biodiversidad configuran una emergencia ambiental con consecuencias directas para la salud pública y la economía nacional.
Deforestación y cambio de uso de suelo
México perdió 260,000 hectáreas de cobertura forestal durante 2025, tasa que se ha mantenido relativamente estable desde 2018 pese a programas de reforestación. La ganadería extensiva explica el 58% de la deforestación, seguida por agricultura comercial (24%) y expansión urbana (12%). Los estados más afectados son Chiapas, Campeche, Quintana Roo y Yucatán.
Los incendios forestales alcanzaron 8,400 eventos con afectación de 520,000 hectáreas, 35% más que el promedio histórico. El cambio climático intensifica temporadas de sequía, y las capacidades de combate son insuficientes. El presupuesto de CONAFOR para prevención y combate de incendios se redujo 18% en términos reales desde 2018.
Los programas de reforestación muestran eficiencia cuestionable. Sembrando Vida plantó 180 millones de árboles desde 2019, pero estudios independientes estiman supervivencia menor al 20% por falta de seguimiento y selección inadecuada de especies. El programa ha sido señalado por incentivar desmonte previo para acceder a apoyos.
Recursos hídricos
El 70% de los cuerpos de agua superficiales presenta algún grado de contaminación. Los ríos Lerma-Santiago, Atoyac, Balsas y Coatzacoalcos están clasificados como "fuertemente contaminados" por descargas industriales, agrícolas y municipales sin tratamiento adecuado.
La sobreexplotación de acuíferos afecta a 157 de los 653 acuíferos del país. La extracción supera la recarga natural en 35%, generando hundimientos en ciudades como CDMX (hasta 40 cm anuales en algunas zonas), Querétaro y León. El agotamiento de pozos agrícolas en el norte del país amenaza la viabilidad de la agricultura de riego.
El tratamiento de aguas residuales alcanza solo al 52% de las descargas municipales, y la mitad de las plantas de tratamiento operan por debajo de su capacidad o están fuera de servicio. Las descargas industriales reciben tratamiento en proporción menor, con fiscalización limitada.
Calidad del aire
Las contingencias ambientales por ozono y partículas suspendidas se han normalizado en el Valle de México. Durante 2025 se registraron 45 días con calidad del aire "muy mala" o "extremadamente mala", afectando a 22 millones de habitantes. Las enfermedades respiratorias atribuibles a contaminación generan 28,000 muertes prematuras anuales.
Monterrey y Guadalajara presentan deterioro acelerado de calidad del aire. La industrialización, el parque vehicular creciente y las inversiones térmicas estacionales generan episodios de contaminación comparables a los de Ciudad de México. Los sistemas de monitoreo son deficientes, con estaciones fuera de operación y datos incompletos.
Residuos sólidos
México genera 120,000 toneladas diarias de residuos sólidos urbanos, de las cuales solo el 12% se recicla efectivamente. Los rellenos sanitarios que cumplen normatividad ambiental reciben el 55% de los residuos; el resto termina en tiraderos a cielo abierto, barrancas o cuerpos de agua.
Los residuos plásticos representan crisis específica. Se consumen 90 kg de plástico per cápita anualmente, y menos del 6% se recicla. La prohibición de plásticos de un solo uso en varias entidades tiene implementación deficiente, con comercios que continúan su uso sin sanciones efectivas.
Los residuos peligrosos industriales superan los 8 millones de toneladas anuales, con capacidad de tratamiento para solo 2.5 millones. La disposición inadecuada genera pasivos ambientales que afectarán a generaciones futuras.
Biodiversidad
El 48% de las especies de vertebrados mexicanos están en alguna categoría de riesgo según la NOM-059. La pérdida de hábitat, cacería furtiva, tráfico de especies y cambio climático presionan a poblaciones de especies emblemáticas como jaguar (4,000 individuos), vaquita marina (menos de 10), lobo mexicano (180 en vida silvestre) y guacamaya roja.
Las áreas naturales protegidas cubren el 14% del territorio nacional, pero su efectividad de conservación es limitada. El 45% carece de programa de manejo actualizado, el 60% tiene personal insuficiente, y los presupuestos para vigilancia y conservación se redujeron 32% en términos reales desde 2018.
Perspectivas
Los compromisos internacionales de México en materia ambiental contrastan con la realidad. El país prometió reducir 22% sus emisiones de gases de efecto invernadero para 2030, pero las emisiones han aumentado 8% desde 2015. La transición energética se ha revertido con priorización de combustibles fósiles.
El costo económico del deterioro ambiental se estima en 4.5% del PIB anual, considerando gastos de salud, pérdida de productividad agrícola, daños por desastres naturales y degradación de servicios ecosistémicos. La inversión en protección ambiental representa solo 0.4% del presupuesto federal.
